Cómo tienen que ser las fotos del anuncio de tu piso
Un comprador decide en menos de lo que tarda en leer el precio si abre tu anuncio o sigue bajando. Y esa decisión la toma mirando una imagen. Después de años publicando vivienda en Mataró y el resto del Maresme, tenemos bastante claro qué hace que un anuncio se llene de visitas y qué lo hunde.
La foto de portada hace casi todo el trabajo
En los portales, tu piso compite con decenas de resultados en la misma pantalla. Lo único que te diferencia ahí es la miniatura. Si esa imagen sale oscura, torcida o enseña un pasillo, el usuario pasa de largo aunque tu vivienda sea mejor que las cinco que tiene alrededor.
Por eso la portada tiene que ser el mejor espacio de la casa, no el primero que te encuentras al entrar. Suele ser el salón con la luz entrando, la terraza si la hay, o las vistas cuando son buenas. En pisos con mar a la vista, la vista gana casi siempre. En una planta baja con jardín, el jardín. Nos hemos encontrado anuncios encabezados por la foto del recibidor y es una manera rápida de perder clics.
Luz natural: el criterio que más pesa
No hay truco de edición que arregle una casa fotografiada de noche con la luz del techo encendida. La luz artificial amarillea, aplasta los volúmenes y le da a cualquier estancia ese aire de piso vacío que nadie quiere ver.
Trabajamos siempre con luz de día, persianas arriba y cortinas recogidas. Y sí, apagando las lámparas: mezclar luz de bombilla con luz de ventana genera dos temperaturas de color en la misma imagen y el resultado es sucio.
A qué hora conviene fotografiar según la orientación
- Orientación sur y este: por la mañana, cuando la luz entra sin castigar.
- Orientación oeste: a media tarde, antes de que el sol pegue de frente y queme la ventana.
- Interiores y patios de luces: en las horas centrales, que es cuando llega algo de claridad.
Si el piso es oscuro de verdad, mejor asumirlo que forzar la edición. Un comprador que llega a la visita esperando el luminoso de la foto y se encuentra otra cosa se marcha molesto, y esa visita no vuelve.
Vaciar es más importante que decorar
Aquí está el mayor margen de mejora de la mayoría de anuncios, y no cuesta dinero. Antes de disparar sacamos de la escena todo lo que habla de quien vive ahí: imanes y papeles de la nevera, productos de baño, ropa tendida, zapatos en la entrada, cables, alfombrillas, la comida del gato, el tendedero del balcón.
Las fotos de la familia y los recuerdos personales también fuera. No es una cuestión estética: el comprador necesita imaginarse viviendo allí y le cuesta si la casa sigue siendo, visiblemente, de otra persona.
En cocina y baño el listón sube. Encimera despejada del todo, sin electrodomésticos pequeños a la vista. Nada de toallas usadas, alfombrilla ni cepillos de dientes. Tapa del váter bajada, siempre. Son detalles ridículos por separado y juntos cambian por completo cómo se percibe la vivienda.
Retirar trastos y despejar superficies es preparar la casa. Borrar digitalmente una humedad, ensanchar una habitación o poner un cielo azul que no existe es otra cosa, y acaba saliendo caro: la visita se convierte en una decepción y algunos compradores se lo toman como un aviso de que hay más cosas escondidas.
Encuadre: pocas reglas y muy sencillas
Las verticales tienen que salir rectas. Marcos de puerta, esquinas de pared y armarios inclinados delatan una foto hecha con prisa y le restan credibilidad a todo el anuncio. La cámara se sostiene a la altura del pecho, más o menos, y paralela al suelo: si la inclinas hacia abajo, las paredes se caen hacia dentro.
Cada estancia se fotografía desde una esquina, para que se entienda la profundidad y se vea qué cabe. Un plano frontal contra una pared no informa de nada. Y aunque el móvil actual da resultados muy dignos, el formato horizontal es el que mejor funciona en los portales, porque es como se muestran las miniaturas.
Sobre el gran angular tenemos una opinión clara: en dosis moderadas ayuda a que se lea el espacio, pero usado al máximo deforma la habitación y el comprador lo detecta en cuanto entra. Preferimos que la foto se quede algo corta a que prometa metros que no existen.
El orden de las fotos cuenta una historia
Un anuncio se mira en diagonal, así que la secuencia importa tanto como las imágenes sueltas. Nosotros la montamos en este orden:
- El mejor espacio de la casa como portada.
- Salón y comedor, con dos ángulos distintos si la estancia lo permite.
- Cocina.
- Dormitorio principal, después el resto por tamaño.
- Baños.
- Terraza, balcón, jardín o patio.
- Extras: trastero, plaza de aparcamiento, piscina o zona comunitaria.
- Plano acotado al final.
Con doce o quince fotos buenas basta. Poner treinta no mejora nada: diluye las importantes y obliga a incluir rellenos —pasillos, recibidores, un trozo de rellano— que hacen que el piso parezca más pequeño y peor de lo que es. Y las estancias, cada una una vez; repetir el mismo salón desde cuatro esquinas cansa.
El plano acotado, ese gran olvidado
Cuesta muy poco y responde a la pregunta que todos los compradores se hacen antes de pedir visita: cómo está distribuida la casa y si les cabe lo que tienen. Un plano con las medidas de cada estancia y los metros construidos filtra visitas: llega menos gente, pero llega gente que ya sabe lo que va a ver.
El vídeo y el tour virtual funcionan bien como complemento, sobre todo con compradores de fuera del Maresme o del extranjero, que aquí son bastantes. Como sustituto de unas fotos decentes, no sirven de nada.
Cómo lo hacemos en nuestro equipo
La sesión no la improvisamos. Antes de ir revisamos la orientación de la vivienda para elegir la franja horaria, y te pasamos por adelantado lo que conviene retirar y recolocar en cada estancia. Ese día no fotografiamos y nos vamos: aprovechamos para ver qué hay que arreglar antes de publicar, porque un enchufe descolgado o una persiana rota se ven en la foto.
Después seleccionamos. De todo lo disparado se publica menos de la mitad, y es una decisión que tomamos nosotros aunque a veces cueste dejar fuera alguna imagen que al propietario le gusta. En la preparación de la venta de tu piso la fotografía es una parte del trabajo, no un extra que se cobra aparte.
Y antes de fotografiar hay algo que conviene tener resuelto: el precio. Unas fotos excelentes no compensan un piso mal tasado; lo único que consiguen es más visitas que no acaban en ofertas. Si aún no tienes claro por cuánto salir, hacemos la valoración de tu vivienda de forma gratuita y sin compromiso, con datos de operaciones reales de la zona en vez de medias genéricas de internet. Puedes llamarnos al 686 76 28 34.
Y si quieres ir preparando el resto de la documentación mientras tanto, en nuestras guías para vender tienes desglosado qué papeles hacen falta y en qué orden conseguirlos.
Publicado el 2026-08-12 por Aitor Sánchez, agente inmobiliario en Mataró.