Certificado energético: lo que necesitas saber antes de vender
Es obligatorio desde que publicas el anuncio, no desde que firmas. Y desde 2021 la letra ya no es solo una etiqueta: si tu vivienda es G, el certificado te dura la mitad.
Qué es y cuándo se necesita
El certificado de eficiencia energética evalúa el consumo de energía de la vivienda y le asigna una letra de la A (más eficiente) a la G (menos). Lo emite un técnico competente y hay que registrarlo en el organismo autonómico; en Cataluña, en el ICAEN.
La obligación nace en el momento de ofertar la vivienda: la etiqueta debe aparecer en el anuncio. No es algo que puedas dejar para la notaría.
Cuánto dura
Real Decreto 390/2021, de 1 de junio. Aplica a certificados registrados desde el 3 de junio de 2021. Revisado el 28 de julio de 2026.
La reducción a cinco años para las viviendas con letra G es deliberada: busca empujar a los propietarios de los inmuebles menos eficientes a hacer mejoras. Si tu piso es G y el certificado es de hace más de cinco años, está caducado.
¿Cuánto influye la letra en el precio?
Seamos honestos: en el mercado de segunda mano de Mataró y el Maresme, la letra rara vez mueve el precio por sí sola. La mayoría de los pisos de los años 60 a 80 salen E, F o G y se venden igual.
Donde sí importa cada vez más:
- Compradores que van a hipotecar. Algunas entidades bonifican el tipo en viviendas eficientes.
- Compradores jóvenes, que preguntan por el gasto mensual real antes que por la etiqueta.
- Obra nueva y rehabilitación integral, donde la A o la B sí es argumento de venta.
Lo que sí resta valor es no tener el certificado: retrasa la publicación del anuncio y transmite desorden.
Cómo se obtiene
- Un técnico visita la vivienda y toma datos de envolvente, ventanas, orientación e instalaciones térmicas.
- Introduce los datos en un programa reconocido y obtiene la calificación.
- Registra el certificado en el registro autonómico y te entrega la etiqueta.
Es un trámite rápido: normalmente unos días desde la visita.
Antes de que venga el técnico, ten a mano las facturas y las fichas de la caldera, el aire acondicionado y las ventanas si las cambiaste. Las mejoras que no se documentan no puntúan, y hemos visto pisos bajar una letra entera solo porque nadie mencionó que las ventanas eran de doble acristalamiento.
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Guía revisada el 2026-07-28 por Aitor Sánchez, agente inmobiliario en Mataró. Contenido informativo: para tu caso concreto consulta con un asesor fiscal o jurídico.